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Mi visita al Sun Yat-Sen Memorial Hall, situado en la capital de Taiwán, Taipéi, fue una gran experiencia tanto histórica como contemporánea. ¿Cómo no ir a visitar el sitio dedicado al padre de Taiwán? Una tarde decidí ir a conocer este icónico lugar que sirve no sólo para recordar el padre de la nación, sino también como un parque público, un museo dedicado al Dr. Sun, y en un centro cultural donde se puede asistir a conciertos, interpretaciones, etc.

Por suerte, hay una estación del MRT que se llama “Sun Yat-Sen Memorial Hall”. Por cualquier cosa, recogí un panfleto gratis dentro del MRT para tener una mejor idea de cómo llegar a mi destino sin perderme. Caminé hacia en dirección sur hasta llegar a una intersección - era evidente que había llegado a mi destino cuando volví hacia la izquierda y vi un techo naranja de arquitectura asiática. La magnitud del famoso Taipéi 101, el segundo edificio más alto del mundo que simboliza el triunfo de Taiwán, se puede ver a simple vista. ¡Al llegar al sitio, me di cuenta de la magnitud del lugar - es una cuadra entera de la ciudad, inclusive hay un pequeño lago. Desde afuera se puede ver que hay gente de todas las edades, ya sea ejercitándose, caminando con sus mascotas, jugando con sus hijos o simplemente sentados contemplando lo bello del parque que los rodea. Fue muy bonito observar que muchos niños y adultos volaban cometas y era un espectáculo al ver los cometas de diferentes colores por el cielo. Por lo que pude ver, lo ancho de las calles permite que la gente pueda andar en bicicleta o patinar con facilidad y sin miedo a ser golpeada por un automóvil ya que aparentemente es prohibido el paso vehicular.

En el centro del parque yace el museo dedicado al Dr. Sun. Desde afuera se puede apreciar que el exterior del edificio está irrefutablemente compuesto por arquitectura china. Enfrente del edificio hay una gran fuente de agua que le añade dinamismo al lugar cuando está funcionando. Aún más al sur, se encuentra un bonito jardín con la bandera da Taiwán a lo alto del cielo flameando con el pasar del viento. Cabe mencionar que me tomé varias fotos con el Taipéi 101, la bandera y el jardín como fondo. Después de pasar un rato tomando fotos cerca del jardín. Decidí ir al museo a aprender sobre la historia del Dr. Sun. Al estar cerca de las gradas del museo, empecé a escuchar que había música Hip-Hop viniendo desde el museo. “¿Cómo es esto posible? ¿Música tan moderna dentro de un museo de historia?” Entonces, al estar subiendo las gradas, me di cuenta de que la música no venía desde el interior del museo, sino de la parte lateral del museo. Al acercarme a la parte la lateral del museo, me vi sorprendido al ver que muchos jóvenes estaban practicando coreografías y de que había gente disfrutando del espectáculo. Y no solo era un grupo de danza sino varios grupos de danza a lo largo de la parte lateral del museo. Tuve que tomar fotos y creo que capturé el movimiento de alguno de sus pasos. Algunos grupos eran novatos, pero otros eran profesionales, o al menos esa es la impresión que me dio cuando vi lo complejo, intenso y preciso de todos los movimientos de cada uno de los miembros. Me dio curiosidad por saber que estaban haciendo un grupo de señores de avanzada edad sentados en las bancas cerca de los jóvenes que bailaban y decidí ir a investigar.

Había ancianos jugando un tipo de ajedrez chino en las bancas públicas. Al ver que le estaba prestando mucha atención al juego, uno de los ancianos me dijo algo en chino. Al percatarse que no le entendía, gracias a una mueca que debí haber hecho, me dijo “mira” en inglés. Me quedé a ver cómo jugaban los dos señores por unos minutos pero no pude entender cómo se jugaba – me quedaría de tarea para la próxima. Me despedí de los ancianos con una sonrisa y un saludo.

Al entrar, lo primero que observé en la sala principal del museo fue la estatua de bronce del mismísimo Sun Yat-Sen. Lo que más pude apreciar fue su mirada cansada pero determinada, propia del hombre que luchó por liberar a China de las dinastías sin cesar. Un letrero que dice, “Por favor saludar” se puede leer y pude ver que gente patriótica lo hizo en señal de respeto al héroe nacional. Dos centinelas armados permanecen completamente inmóviles y protegen la estatua de implacablemente, claramente mostrando sublime respeto y disciplina. Cada hora hay un cambio de guardias y es toda una coreografía extremadamente precisa y que hasta incluye el giro de rifles con bayonetas – no me atrevería a hacerlo sin haber practicado por mucho tiempo. Había mucha gente observando este cambio de guardias y estoy seguro que se debe tener una mejor vista desde el segundo piso y no desde donde yo estaba. Este espectáculo es algo que no se puede dejar de ver y es una experiencia que no es muy común de tener. Hay dos exhibiciones; a la izquierda se encuentra todo lo relacionado a Taiwan y a la derecha es sobre los ideales y la vida del Dr. Sun. En fin, en las exhibiciones se pueden admirar muchas cosas relacionadas con el movimiento revolucionario y el hombre que lo lideró: fotos, cartas, pinturas que abarcan paredes, y material audiovisual que relatan sobre lo que pasó en esa época. Sin lugar a dudas, volvería a visitar este parque y seguir explorando con más detenimiento. En este lugar se puede encontrar historia, arte, deporte, y naturaleza y es algo que lo convierte en uno de los lugares preferidos de ahora en adelante. Sentí que aprendí un poco más sobre la historia de Taiwán y ahora puedo servir de guía para mis amigos extranjeros.
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